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Qué automatizar en marketing digital (y qué no) según tu nivel

Si tuviera que resumir en una sola frase la idea que te quiero transmitir por aquí, aprovechando que Álvaro me ha dejado pasarme por su casa, es esta:

La mayoría de los problemas que veo con la automatización no son técnicos.
Son de expectativas, de impaciencia y de no saber muy bien desde dónde estás empezando y cómo llegas al siguiente punto.

Lo sé; de primeras, esta frase te ha sonado… “un poco dispersa”.

Tú no tienes tiempo, sientes que no te da la vida y que la automatización de procesos se pone bastante cuesta arriba cuando quieres hacer algo. Que yo venga a hablarte de expectativas se queda vacío.

Quieres acción, soluciones y que cuando intentes trabajar con Make o N8N no te parezca todo un galimatías que no hay quien en tienda.

Por eso he empezado “por el final” para que intentemos ponerle un poco de sentido a estos patrones que veo que se repiten constantemente y en equipos de todo tipo. Porque llevo más de 10 años dedicándome a esto, trabajando tanto con proyectos pequeños como con equipos, sistemas y organizaciones mucho más grandes… y los patrones son idénticos:

  • No saber alinear expectativas.
  • Ser impacientes con los resultados.
  • Librar batallas que no se han dimensionado bien.

Y aunque estamos en un momento MARAVILLOSO a nivel tecnológico también tiene una cara B que nos gusta menos: un exceso de ruido que nos puede hacer mirar al lado equivocado.

Automatización + IA = ¿soluciones mágicas?

La automatización en marketing digital se ha llenado de soluciones aparentemente mágicas.

Flows “listos para usar”. Plantillas que prometen resultados sin contexto. Escenarios mágicos, hipercomplejos y con lucecitas de colores que puedes estar aplicando en 3 clics para escalar tu agencia al siguiente nivel.

Y luego llega la realidad.

Nada encaja del todo. Algo se rompe. O peor: parece que funciona, pero no sabes muy bien el porqué. Hasta que deja de hacerlo.

Ahí aparece la frustración clásica: “esto no funciona como decían”.

Hay gente que me conoce como el “hater de las plantillas”. Y no me escondo: creo firmemente que las plantillas tienen su utilidad pero no están preparadas para alguien que está empezando, sino para aquellos que ya están experimentados.

Para alguien que empieza de cero puede darle una sensación de avanzar sin estar realmente construyendo un conocimiento sólido que le ayude a entender cómo funciona.

Avanzas, pero no aprendes. Porque el problema está en no saber desde dónde estás automatizando. Y recuerda que nuestro valor como marketer no está en ejecutar o hacer, sino en ser capaces de entender las necesidades de nuestros clientes y resolver sus problemas de la forma más eficiente para maximizar los resultados.

La variable que casi nadie tiene en cuenta: tu nivel real

Cuando se habla de qué automatizar, casi siempre se piensa en el negocio: tamaño, facturación, volumen de leads, canales…

Pero hay otra variable mucho más determinante y casi nunca explícita: tu nivel real trabajando con automatizaciones.

No todo el mundo debería automatizar lo mismo. Ni con la misma complejidad. Ni en el mismo momento.

Intentar correr sin saber andar suele acabar en proyectos gigantescos que nunca se terminan. O que se convierten en una forma sofisticada de procrastinación: mucho diseño, mucha herramienta… y poco aprendizaje real.

Es algo a lo que le he dado muchas vueltas en el pasado y que me llevó a identificar, uniendo hacia atrás los puntos de mi propia experiencia, 3 etapas muy reconocibles.

Como decía el gato de Alicia en el País de las maravillas: si no sabes dónde vas, cualquier camino te vale.

Intentemos poner etapas en ese camino hacia la automatización. En mi caso te diría que las fui cubriendo en 2015, 2017 y 2019. Aunque conozco casos que han acelerado el proceso a mucho menos de la mitad, así que tampoco te fíes de las fechas.

Etapa 1: El inicio total

Aquí estás empezando. Entiendes que la automatización es buena y útil pero aún no sabes cómo aterrizarla en tareas concretas.

Te cuesta incluso pensar en procesos. Ves por ahí fuera que todo es automatizable pero no consigues encajarlo en tu forma de trabajo. Como si lo hicieras mal y tuvieras que adaptarte a ellos para dar el siguiente paso.

SPOILER: no lo hagas. No sale bien.

Tiene todo el sentido del mundo que, en este punto, no tengas claro QUÉ podrías automatizar ni CÓMO lo vas a llevar a cabo. Porque, precisamente, en esta fase es donde resuelves eso.

Qué SÍ tiene sentido automatizar

En la etapa uno tienes que quitarte el miedo:

  • Entender los primeros principios y qué significa automatizar.
  • Elegir una herramienta y empezar a “jugar” con ella, aprendiendo los básicos.
  • Montar automatizaciones simples, visibles, casi “cutres”.
  • Flujos cortos que puedas seguir de principio a fin.
  • Casos donde entiendas exactamente qué pasa entre una herramienta y otra.

En esta etapa, el objetivo no es optimizar. Ni tan siquiera es resolver. Es, simplemente, entender.

Copiar automatizaciones está bien. Es parte del aprendizaje. Pero copiar no es instalar una plantilla compleja y rezar para que funcione.

Es entender en qué se fundamenta, ser capaz de explicar paso a paso qué hace cada punto (aunque no entiendas el cómo se llega) y replicarlo a mano.

Qué NO deberías automatizar

  • Arquitecturas complejas “pensando en el futuro”.
  • Funnels “pro” que no sabes mantener.
  • Automatizaciones con IA solo porque están de moda.

Aquí, automatizar poco y entender mucho no es ir lento. Es ir bien.

Etapa 2: Cuando ya sabes los básicos

En este punto ya no te pierdes.

Entiendes la estructura básica de una automatización y cómo funciona en líneas generales Make, N8N o la herramienta que hayas elegido.

Además sabes qué son los triggers, cómo funcionan los routers o de qué forma gestionar errores. Sabes leer un escenario y empiezas a detectar patrones. Ya no automatizas por probar, sino porque ves utilidad real.

Este es el nivel donde de verdad se mejora. Ya sabes pronunciar palabras, así que toca empezar a hilar frases más complejas.

Qué SÍ deberías hacer

  • Automatizar más, aunque no sea perfecto.
  • Rehacer automatizaciones antiguas con lo que ahora sabes.
  • Empezar a pensar en estructura, no solo en que “funcione”.

Aquí aparece una idea fundamental: la práctica deliberada. Te aconsejo que revises literatura sobre este tipo de práctica porque la automatización es una de esas habilidades donde encaja al dedillo.

El progreso, en esta etapa, viene de retarte a ti mismo intentando superar tus propios límites.

Siempre que un alumno me pregunta cómo se puede hacer eso si no tiene un cliente con esa necesidad o no puede jugar con sus datos, mi respuesta es clara: ¡Invéntatelo!

Recuerdo una formación en la que construimos una base de datos para:

  1. Almacenar las fechas de cumpleaños de amigos y familiares.
  2. Los organizamos por orden de cercanía.
  3. Incluimos un pequeño sistema con IA que generaba felicitaciones y posibles listas de regalos, asociados a su ficha en el sistema.

A la tontería decidimos bautizarla como Cumpleañeitor y, ¿sabes qué? que si cambias amigos por clientes potenciales, cumpleaños por fechas de seguimiento y listas de regalos por propuestas… el día que un cliente te pida un CRM automatizado ya sabes cómo solucionarlo.

Diría que esta es la etapa más larga del proceso. Es más, tiene muchísimo sentido que la mayoría de la gente “viva” en esta etapa por siempre.

Irás aumentando en complejidad, en herramientas y en soluciones cada vez más elaboradas para resolver problemas reales.

¡Ah! Y aquí empezarás a verle sentido a las plantillas, porque podrás entenderlas, adaptarlas a tus necesidades y quedarte solo con lo que te interesa.

Pero aún quedaría un tercer punto.

Etapa 3: Cuando quieres dedicarte a esto

¿Y cuándo llegas a la fase 3 de la automatización de procesos? Cuando ya no solo quieres hacer automatizaciones complejas para ti o para la empresa en la que trabajas, sino que quieres dedicarte profesionalmente a esto y hacer automatizaciones para otros.

Aquí cambia el juego. Ya no automatizas solo para ti. Automatizas para terceros, para equipos o para sistemas grandes. Y el error deja de ser anecdótico: cuesta dinero, tiempo o reputación.

La automatización deja de ser solo técnica y pasa a ser estratégica. Y aquí, tu papel de “cómo aprender”, también cambia.

En mi caso, dejé de centrarme solo en aprender cómo resolver técnicamente las automatizaciones para empezar a poner el foco en otras áreas:

  • Aprender a diseñar sistemas escalables y sostenibles/mantenibles en el tiempo.
  • Aprender a pensar en sistemas y a “traducir” las necesidades de clientes.
  • Aprender toda la lógica de negocio y cómo vender este tipo de servicios.

Automatizar más, pero con cabeza

Mi consejo final es que no huyas de la automatización, pero tampoco te metas en proyectos titánicos antes de tiempo. No intentes aprender y resolver problemas a la vez, porque es altamente difícil.

Y, si me aceptas un consejo más: no aprendas a cabezazos. Estructura ese aprendizaje para sentar las bases correctas. Porque el progreso real no viene de encontrar la plantilla perfecta, sino de recorrer el camino completo. No hay atajos. Hay recorrido.

¿Y las herramientas de automatización, qué?

Llevamos más de 1.500 palabras y apenas te he mencionado Make y N8N como herramientas de automatización. Pero no me he mojado, no te he dicho cuál es mejor ni por qué tendrías que elegir una y otra.

Bien, me has pillado. Porque cada vez tengo más claro que la evolución del sector nos llevará a que la herramienta sea totalmente irrelevante. Elijas la que elijas, en esencial, harán lo mismo.

De la misma forma que tienes decenas de programadores de publicaciones en redes sociales, cientos de CRMs o un puñado de herramientas de e-mail marketing en el mercado.

Son commodities que elegiremos según el proyecto y necesidades concretas. Pero el criterio y la manera de construir soluciones eficientes vendrá de haber entendido las bases, no de estar limitados a la herramienta de turno.

Por cierto, que si te interesa profundizar en esta forma de entender la automatización desde el criterio y la práctica real, cada semana publico una nueva idea para multiplicar tu tiempo en https://automatistas.com.


Biografía del autor

Santiago Alonso lleva desde 2006 trabajando en proyectos digitales y comenzó a especializarse en automatización de procesos en 2015. Desde entonces ha ayudado a profesionales, equipos y organizaciones a diseñar sistemas más eficientes y sostenibles, poniendo el foco en el criterio, la práctica real y el aprendizaje progresivo. Es partner oficial de Make desde 2022 (uno de los primeros en España), fundador de la edtech Automatistas y autor del libro El arte de automatizar.

Álvaro López Herrera

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